lunes, julio 02, 2012

PERFIL PSICOSOCIAL DEL PEDÓFILO
EDUARDO BIEBER VIOLA

Robert Ressler experto en perfiles criminales afirma que: “Los delincuentes que cometen actos antisociales contra otras personas, crímenes que no tienen nada que ver con el dinero, son diferentes de los delincuentes normales cuya motivación es el lucro. Los violadores y pederastas por ej., no buscan beneficiarse económicamente de sus crímenes, lo que buscan es la satisfacción emocional pero de una manera pervertida”. En esta ocasión analizaremos uno de los crímenes más destructivos que puedan existir: La pedofilia, un tipo de abuso sexual contra niños/as. El abuso sexual se define como “Contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto –agresor- usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede ser también cometido por una persona menor de 18 años cuándo esta es significativamente mayor que el niño (víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro.” Definición aportada por National Center of Child Abuse and Neglect (1978). La pedofilia o paidofilia es un trastorno sexual que está clasificado dentro las “parafilias” que vendrían a ser  desviaciones sexuales o perversiones donde la fuente de placer está caracterizada por fantasías, impulsos excitatorios o comportamientos que abarcan desde objetos no humanos hasta el sufrimiento o humillación de uno mismo, la pareja, niños o adultos no consensuales. Se basan en un deseo incontrolable de materializar estas fantasías. Las parafilias pueden tener carácter exclusivo, cuando las fantasías son el único camino de encontrar la excitación sexual o esporádica cuando no prevalecen o se presentan episódicamente. La mayoría de las parafilias son llevadas a cabo por varones, han existido siempre aunque han ido cambiando con el pasar del tiempo.

Con nuevos adelantos nacen nuevas parafilias -por ejemplo: escatología telefónica, informática, etc.-. A los parafílicos su comportamiento no les preocupa a no ser que entren en conflicto social debido a la reacción de la gente. Otros admiten tener sentimientos de culpa y vergüenza por haber cometidos actos que ellos mismos consideran inadmisibles. Un gran porcentaje de parafílicos tiene dificultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias recíprocas y afectivas como el caso de los comportamientos sádico-sexuales en los que el placer sexual es obtenido por el infligimiento de dolor.

Según la Dra. Odette Terol, las parafilias más importantes son: 
Exhibicionismo
Fetichismo
Voyeurismo o escoptofilia
Frotteurismo pedofilia
Masoquismo sexual
Sadismo sexual
Fetichismo travestista
Pedofilia

La pedofilia es una parafilia en la que hay una atracción sexual intensa, urgente, recurrente, por los niños, existiendo casi exclusivamente apetito sexual y excitación incontrolables por los menores de 13 años. Los pedófilos pueden ser del sexo masculino o femenino. Tiene como característica central la actividad sexual con niños/as prepúberes. La actividad sexual incluye: desnudez, fotografías y filmaciones, masturbación, sexo oral, penetración vaginal, oral y/o anal con el dedo, objetos extraños o pene, con diversos grados de fuerza. Sus preferencias sexuales pueden ser:
 Con atracción sexual por los hombres
Con atracción sexual por las mujeres
Con atracción sexual por ambos sexos
Limitada al incesto
De tipo exclusivo
De tipo no exclusivo

El individuo con este trastorno debe tener 16 años o más y ha de ser  5 años mayor por lo menos que el niño. Su curso puede ser permanente, manteniendo contactos con una o varias víctimas, o presentar períodos de abstinencia con episodios pedofílicos. Greenberg, Bradford & Curry (1993) propusieron distinguir entre: pedófilos – adultos que escogen como objetos sexuales a niños/as de 12 años o menos- y ―hebéfilos -en otros trabajos llamados efebéfilos -adultos que escogen como objetos sexuales a adolescentes de más de 12 años. Dos años más tarde, Greenberg, Bradford & Curry (1995) propusieron deslindar además los infantófilos -adultos que escogen como objetos sexuales a niños de cinco años o menos-. Según el afamado experto en sexualidad, el Dr. W. Masters, una de cada cuatro niñas y uno de cada siete varones serán abusados sexualmente antes de que cumplan los doce años. En más del 90% de los abusos, el abusador será masculino y en más del 80% será una persona conocida por el niño. La pedofilia es un crimen, pero también una máquina de hacer dinero, con una promoción propia, que toca cifras estratosféricas de más de 13 mil millones de euros al año y un total de más de 200.000 menores involucrados y abusados, entre los cuales están  bebés de pocos días a dos años.

Para poder entender el fenómeno de la pedofilia, debemos comprender como está configurado el impulso sexual humano:
    El 10%  corresponde al instinto natural
    El 20%  a la respuesta del cuerpo a la excitación
    El 70%  corresponde a la esfera psicológica – mental y emocional-

Vemos así, que el impulso sexual está determinado en gran parte por nuestra mente y el tipo de fantasías, emociones e imágenes acerca de la sexualidad que están dentro de ella.  Solo de esta manera es posible explicar los cientos de tipos de desviaciones sexuales que existen, y que son exclusivas de la especie humana. Cuando se trata de un comportamiento sexual, no existen límites para los objetos o situaciones que puedan estimular sexualmente a una persona. El pedófilo se siente atraído por niños o niñas porque es incapaz de establecer y mantener una relación adulta con demandas sexuales, comunicacionales e intelectuales con una persona de su edad. Elige niños o niñas a los que no tiene que demostrar su virilidad y ante los que no se siente inferior. El gran peligro surge de la escalada por la búsqueda de mayores estímulos para elicitar respuestas más satisfactorias. Conviene tener en cuenta que todos los pedófilos son abusadores de niños pero no todos los abusadores son pedófilos.
  

Características comunes en los Pedófilos 
Hombre adulto. Sólo el 20 % de los pedófilos son menores de 18 años
Casado
Se relaciona mejor con niños que con adultos
Tiene pocos amigos íntimos de su generación
Prefiere niños o niñas de una edad específica
Prefiere un sexo más que el otro
Puede que busque empleo o sea voluntario en lugares relacionados con
actividades infantiles
Se le ve en parques o cerca de colegios
Acumula fotografías de niño/as y pornografía infantil:
Para reducir las inhibiciones de las víctimas
Para fantasear cuando no tenga víctimas potenciales
Para revivir actividades sexuales pasadas
Para justificar sus actividades sexuales inapropiadas
Para hacer chantaje a las víctimas
A veces usa alcohol o narcóticos para administrárselos a las víctimas
Habla con los niños/as en su mismo lenguaje y a veces con lenguaje de pareja
Se ofrece para cuidar niños/as
Busca organizaciones y publicaciones que apoyan sus tendencias sexuales
Guarda ropa, juegos y demás parafernalia infantil en su casa
Esconde trofeos de sus víctimas
Fuente: Terol, Levy Odette

Las características mencionadas son solo generales, más adelante veremos los tipos específicos de pedófilos y sus manifestaciones típicas. En cuanto a la orientación sexual de los pedófilos podemos decir que la mayoría de ellos son heterosexuales. Anteriormente se creía que los paidofílicos eran todos homosexuales, creencia que se ha superado gracias a la investigación. Otro mito es el de que todos los pedófilos han sido abusados sexualmente en la niñez, algunos sí, pero no son la mayoría, estadísticamente hablando.

El pedófilo puede provenir de cualquier clase social, cultural, raza, profesión. Un dato curioso es que algunos pedófilos buscan grupos con tendencias sexuales semejantes, por ej. en Internet, y hasta tienen símbolos identificatorios (ver imagen al pie de la nota)  y que fueron descubiertos por la FBI hace no mucho tiempo. Los símbolos son siempre compuestos por la unión de 2 similares, uno dentro del otro. El de forma mayor identifica al adulto, la figura menor identifica al niño. La diferencia de tamaños entre ellos muestra una preferencia por niños mayores o menores en cuanto a la edad. Los hombres son triángulos, y los corazones son las mujeres. Los símbolos se encuentran en elementos como monedas, medallas, joyas, anillos, colgantes, etc, entre otros objetos.  Los triángulos representan a los hombres que le gustan los niños (el detalle cruel es el triángulo más pequeño, que representa al hombre que le gustan los niños bien pequeños); el corazón significa hombres (o mujeres) que gustan de niñas y la mariposa representa a quienes gustan de ambos, según el informe.

La causa exacta de la pedofilia es algo que aún se desconoce. Hay muchas teorías y explicaciones desde lo biológico, sicológico, social, etc.

 Recientemente se han propuesto modelos biológicos:
•    Se ha planteado una alteración neuroendocrina como base del cuadro, ya que en algunos casos se ha vinculado su aparición con daños orgánicos cerebrales que afectan al hipotálamo o al sistema límbico
•    La amígdala, una estructura cerebral que desempeña un papel clave en la emoción y la excitación pueden trabajar de manera muy diferente en hombres pedófilos de lo que hace en los hombres que no son sexualmente atraídos por los niños, según un nuevo estudio en Alemania. – A. Sartorius, Ruf M., C. Kief, Demirakca T., J. Bailer, Ende G., Henn FA, A. Meyer-Lindenberg. 2008.
•    Algunos profesionales de la salud mental, han sugerido que la paidofilia es un tipo de adicción, una compulsión a realizar actos sexuales con niños, debido a un mecanismo cerebral parecido al que ocurre en el cerebro de los narcoadictos, ludópatas, etc.

Es importante señalar que antes de diagnosticar el trastorno de pedofilia, se debe descartar toda alteración orgánica cerebral, retraso mental, psicosis, etc., que en forma secundaria lleve a una pedofilia. Esta desviación sexual suele presentarse sin patología previa y de forma primaria.

Antes de analizar las tipologías pedófilas, es dable dar a conocer al público los indicadores de abuso sexual en niños/as. Los padres y/o educadores deben estar atentos si los siguientes síntomas y signos se evidencian en el menor: Cambios en el comportamiento, cambios bruscos de humor, retraimiento, temor y llanto excesivo. Orinar en la cama, pesadillas, temor de ir a dormir u otras perturbaciones durante el sueño.

Conducta sexual impropia, interés inusitado en cuestiones sexuales. Expresión súbita de sentimientos o comportamiento agresivo o rebelde. Regresión o retroceso al comportamiento infantil. Temor a ciertos lugares, personas o actividades, especialmente de estar a solas con ciertas personas. No se debe forzar a los niños a ser afectuosos con un adulto o con un adolescente si no quieren. Esté atento a signos de que su hijo o hija está tratando de evitar a alguien, y escuche cuidadosamente cuando le cuenta cómo se siente con respecto a otras personas. Dolor, picazón, hemorragia, secreción o irritación en las áreas privadas. Siempre existe la posibilidad de que un niño o niña pueda revelar actos pasados de abuso o sentimientos generales de temor.

Si eso ocurre, esté preparado para ayudar a su hijo o hija. Siga los siguientes consejos si su hijo o hija indica que podría haber sido víctima de abuso o explotación sexual: NO reste importancia a la información revelada ni la minimice. NO se alarme ni reaccione exageradamente ante la información. NO critique ni le eche la culpa al niño o a la niña. Respete la privacidad del niño o niña. Apoye la decisión de su hijo o hija de relatar lo ocurrido. Muestre afecto físicamente y exprese amor, compasión y apoyo con palabras y gestos.

Esfuércese en permanecer tranquilo, sin hacer críticas ni emitir juicios. Explíquele que él o ella no ha hecho nada malo  Ayude a su hijo o hija a comprender que la responsabilidad no es suya sino del transgresor.

Recuerde que los niños rara vez mienten sobre actos de explotación sexual.  Mantenga abiertas las líneas de comunicación. Busque atención médica adecuada para su hijo o hija. Haga la denuncia a la policía. Alerte en cooperación con la policía a los organismos de protección de menores. Considere la necesidad de tratamiento o terapia para su hijo o hija y toda la familia. Pida a las otras personas que lo están ayudando que le den recomendaciones para profesionales competentes. Normalmente, el abuso sexual no es fruto de la casualidad. Con mucha frecuencia se da en niños que han sufrido otras adversidades: maltrato emocional, otros tipos de abuso, una relación con los padres inadecuada; la existencia de conflictos y privaciones, sexismo, etc. Esto sucede por varias razones. Por un lado, la existencia de agresores en el entorno familiar o social, asociada a otros problemas, como el abuso de alcohol, los conflictos interpersonales, los maltratos a la esposa, los problemas psiquiátricos y el estrés social -Finkelhor, 1979-. Estas patologías sociales y familiares a menudo facilitan la aparición de los agresores o los impulsan a actuar.

En segundo lugar, los niños que han sido víctimas de abuso sexual son, por lo general, niños que han sufrido privaciones -sus padres los han ignorado, han abusado física o emocionalmente de ellos o de otros niños o miembros de la familia- o se han visto inmersos en un conflicto familiar. Actualmente, muchos estudios han demostrado que los padres que abusan de sus hijos suelen ingerir sustancias tóxicas, padecen problemas psiquiátricos, tienen peleas maritales, o son padres muy punitivos y distantes. Por sí solas, estas condiciones originan daños psicológicos, pero también ponen al niño en situación de riesgo porque son escasamente atendidos a la vez que están condicionados a aceptar la violencia y la victimización, y se vuelven vulnerables a las estrategias de los agresores -quienes les ofrecen atención y afecto a cambio de sexo-. De este modo, muchos niños que han sufrido abuso sexual han sido psicológicamente dañados antes incluso de que éste se produzca.

Un dato interesante y para tener muy en cuenta, es que hay que estar atentos en los supuestos casos de abuso sexual en donde hay intensos conflictos maritales y pedidos de resarcimiento. Muchas veces han ido a la cárcel personas inocentes denunciadas por abuso sexual, que han sido víctimas de la acción desleal de la pareja, quien tiene por objetivo perjudicar, vengarse o quitar dinero de forma malintencionada. Otro aspecto de importancia es que la no evidencia de daño físico en el menor no siempre significa falta de abuso sexual. En el 50% de los casos no se encuentran signos físicos de actividad sexual. Esto se debe a que muchos pedófilos solo usan caricias, besos, manoseos con el niño/a, de este modo no queda evidencia física visible. Es fundamental no concebir el abuso sexual como una cuestión únicamente concerniente a la sexualidad del individuo, sino como un abuso de poder fruto de esa asimetría. Una persona tiene poder sobre otra cuando le obliga a realizar algo que ésta no deseaba, sea cual sea el medio que utilice para ello: la amenaza, la fuerza física, el chantaje. La persona con poder está en una situación de superioridad sobre la víctima que impide a ésta el uso y disfrute de su libertad. Pero igualmente importante es entender que el “poder” no siempre viene dado por la diferencia de edad, sino por otro tipo de factores. El abuso sexual entre iguales es una realidad a la que no debemos cerrar los ojos. En este caso, la coerción se produce por la existencia de amenazas o porque hay seducción, pero la diferencia de edad puede ser mínima o inexistente. Aun así, se consideraría abuso sexual.

Psicología del pedófilo
Algo que hay que entender es que al pedófilo no le atrae sexualmente un cuerpo infantil, sino más bien lo que la niñez “simboliza”, es algo psicológico. La pedofilia es, en esencia, un autoerotismo. El pedófilo utiliza el cuerpo del niño para masturbarse en él. De ahí el éxito de Internet entre los pedófilos: ofrece sin un cuerpo, el sexo anónimo, masturbatorio. Los niños en el ciberespacio son meras representaciones,  a menudo nada más que fotos eróticas. Los varones agresores, están socializados para dominar: los niños les resultan atractivos debido a su baja capacidad de dominación – relación con inmadurez, baja autoestima y  agresividad del agresor-. Los  Pedófilos comienzan como personas “normales” y luego descubren para su angustia que son atraídos por prepúberes. La adolescencia es clave en el nacimiento de esta psicopatología. “Si el joven se excita con estímulos atípicos, como imágenes infantiles, puede acabar asociando placer sexual con niños”, aclara Enrique Echeburúa, un reconocido psicólogo español. Esa hipótesis la corrobora Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona: “El adolescente se inicia en el sexo pensando en niños. El problema es que reproduce esa experiencia en su imaginación”. Ellos/as suelen tener un sistema de creencias disfuncionales a las que le llamaremos “distorsiones cognitivas”, como ejemplo citamos algunas:
1)      Las caricias sexuales no son en realidad sexo y por ello no se hace ningún mal.
2)      Los niños no lo dicen debido a que les gusta el sexo.
3)      El sexo mejora la relación con un niño.
4)      La sociedad llegará a reconocer que el sexo con los niños es aceptable.
5)     Cuando los niños preguntan sobre el sexo significa que él o ella desean
         experimentarlo.
6)      El sexo práctico es una buena manera de instruir a los niños sobre el sexo.
7)      La falta de resistencias físicas significa que el niño desea contacto sexual.
          Fuente: C.R.Hollin (1989)

Estas distorsiones o formas de pensamiento erradas, son las que mantienen la conducta desviada de estos agresores minimizando o negando su responsabilidad, presentándose a los demás como sujetos “normales”, y neutralizando la seriedad de sus agresiones a través de ciertas justificaciones. A menudo la única lógica posible de estos crímenes es interna. Solo el abusador sabe porque comete sus actos perversos. Los abusadores sexuales no siempre cometen sus crímenes de la misma forma. En el mundo de las mentes tenebrosas, la tenebrosidad ciertamente es infinita. Cualquier explicación de por qué ciertos individuos poseen una sexualidad violenta es incompleta si se ignora la variable más importante, el criminal mismo.

Cada persona es un producto único de naturaleza y crianza, destino genético e influencias ambientales. Lo que tiene un gran impacto en una persona puedo no tener efecto en otra. Por lo tanto, un número de factores contribuyen en la génesis de un abusador sexual, nunca es un solo elemento la causa de la conducta desviada.

Una de las figuras claves de la cristiandad temprana, San Agustín, en su libro “Confesiones”, escribió que el pecado es un producto de “cinco pasos”. Primeramente la mente concibe una acción. Luego se considera la acción como algo relacionado a los sentidos – ¿podría obtener placer de esto?- , luego, el individuo considera la posible consecuencia de su acto. Si él/ella está dispuesto a arriesgar los resultados, se decide a actuar  según su pensamiento. Por último, una vez que el acto ha tenido lugar, su mente  racionaliza  el comportamiento -la racionalización es un mecanismo de defensa que consiste en justificar las acciones (generalmente las del propio sujeto) de tal manera que eviten la censura. Se tiende a dar con ello una “explicación lógica” a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa.-. Esta descripción hecha por San Agustín podría describir muy bien el proceso que despliegan muchos criminales sexuales. Los crímenes sexuales se originan en la fantasía del criminal. En la fantasía todo es “posible”. Con el tiempo esas imágenes sexuales se convierten en obsesión y compulsión, que anulan la voluntad de la persona.

Muchas veces no puedo evitar sentir compasión por estos desviados sexuales, ya que suelen padecer de una “tortura interior”, por la intensidad y dominación que tienen sobre ellos las fantasías sexuales. Por más que quieran no pueden deshacerse de ellas. Es una adicción. Según muchos investigadores, la quinta parte de la población tiene fantasías sexuales con niños, es mucho más común de lo que suponemos, sin embargo, son pocos los que “cruzan” la línea y se convierten en abusadores sexuales.

El aspecto y comportamiento “normal” no tiene nada que ver con la posible ausencia de pedofilia.  La mayoría de los pedófilos tienen buen aspecto, son considerados como buenas personas y son queridas por la comunidad. Muchos de ellos/as, son introvertidos y tímidos pero a pesar de estos rasgos esconden una conducta peligrosa. Mantienen sus intenciones “bajo tierra” y nunca hablan del tema.  Los pedófilos son irresponsables y psicológicamente inestables. Su  sentido de la autoestima es volátil y desregulado. Es probable que sufran de ansiedad y miedo al abandono, y sean muy dependientes de la pareja u otras personas.

Cualquier persona puede ser abusador/a, especialmente las que trabajan y conviven con los niños: niñeras/os, profesores, pediatras, chofer de transporte escolar, sacerdotes, vendedores de golosinas, entrenadores deportivos, profesionales de la salud mental que trabajan con niños, orientadores, etc. Esto se debe a que muchos de estos criminales eligen profesiones que les acerquen a los niños/as. Por eso, recomiendo que  las personas que van a trabajar en esas áreas, sean evaluadas por sicólogos con especialidad en el área forense y sobre todo con experiencia en esta temática. También es importante reconocer  que los pedófilos prefieren tener relaciones sexuales con los niños, pero  pueden tener y tienen relaciones sexuales con adultos. Algunos pedófilos tienen relaciones sexuales con los adultos como parte de su esfuerzo por ganar o mantener su acceso a los niños. Por ejemplo,  puede tener relaciones sexuales ocasionales con una madre soltera para asegurar el acceso continuo a sus hijos.

Tipos de pedófilos
Si bien no existe un perfil acabado del abusador sexual, es importante conocer los últimos avances de la investigación en relación a estos sujetos. Expondré la tipología creada por Kenneth V. Lanning, M.S., agente retirado del FBI y ex miembro de la famosa Unidad de Ciencias del Comportamiento de la FBI – uno de los mayores expertos en el mundo en esta temática- y por el Dr. Park Dietz su colaborador investigativo. Ellos dividen  a los abusadores sexuales de niños en dos categorías:

 Abusador situacional (pederasta)
Este tipo de abusador suele tener baja inteligencia y provenir de medios socioeconómicos bajos, aunque también puede ser inteligente y de medios socioeconómicos altos.  Puede ser diagnosticado como portador de trastornos de personalidad del tipo, sicopático/antisocial, narcisista, esquizoide y sádico. También podría padecer de psicosis, retraso mental o senilidad. Podría ser  un adolescente quien no tiene amigos de su edad o un solitario que aún vive con sus padres.  A menudo cuenta con  antecedentes criminales varios. Le gusta la pornografía violenta. Es impulsivo, actúa bajo impulsos lujuriosos y/o situaciones estresantes. Su acto criminal suele ser espontáneo. Este es el tipo de abusador que suele llegar a raptar, dañar físicamente e incluso matar a su víctima. Basa su acción en la disponibilidad  de algún niño/a y en la  oportunidad, para ejercer su ataque. Este tipo de  abusador sexual no tiene una preferencia exclusiva por los menores. Puede cometer su crimen por una variedad de razones, muchas veces como un sustituto sexual de su pareja habitual. Su modus operandi suele ser la coerción, la manipulación, el uso de la fuerza.  Es un sujeto que abusa de la gente: esposa, amigos, compañeros de trabajo, no solamente de los niños. Suele mentir, robar, engañar. Molesta a los niños por una simple razón – ¿Por qué no?- .  Sus víctimas suelen ser desconocidas para él, aunque a veces puede ser su propio hijo o algún hijo de un amigo, vecino, etc.  Suelen correr muchos riesgos, usar armas y cometer errores en la ejecución de su crimen, por su estilo impulsivo de comportarse.

 Abusador preferencial (pedófilo)
Los abusadores de niños/as   preferenciales, tienen una preferencia sexual definida por los menores. Sus fantasías sexuales y las imaginaciones eróticas  se enfocan en los niños. Casi siempre tienen el acceso a los menores, molestan a múltiples víctimas. Suelen ser más inteligentes que los pederastas y provenir de medios socioeconómicos más altos. En este grupo se encuentran muchos -padres, tíos, primos, hermanos, abuelos-, este dato es  incómodo y sumamente perturbador, pero su realidad es innegable. Muchas veces el “enemigo” se encuentra en nuestra propia casa. A menudo tienen más de una parafilia. Su conducta sexual es compulsiva, ejecutan su crimen por una “necesidad” que les lleva a desplegar actos ritualísticos sexuales, que podrían ser como los siguientes: elegir solo una determinada edad o sexo, ejecutar el acto se cierta manera, usar objetos, hablar de forma abusiva, rara ante su víctima, etc. El motor de su accionar son sus fantasías. Es mentiroso y manipulador. Planea eficientemente su delito. Evalúa sus experiencias. Suele usar tecnología moderna para excitarse –computador, video-. Muchas veces coleccionan pornografía infantil –impresa y/o videos-. Se acerca al niño/a de forma seductora, prodigándole atenciones. Manipulan a su víctima, dándole regalos, prometiéndoles cosas. No aceptan su responsabilidad. Ocultan de manera astuta su perversión. Tienen mucha facilidad para entender y manejar a sus víctimas, detectan fácilmente las necesidades de estas. Este tipo de abusador es crónico y por lo tanto es menos probable que puede modificar su conducta desviada.


Bibliografía
•    Terol Levy, Odette. Conducta Violenta. Generalidades
•    Hazelwood, R.  Dark Dreams. St. Martin´s Press. New York
•    Stamateas, B. Perversiones sexuales
•    Save the children. Abuso sexual infantil
•     Vaknin, S. The Roots of Pedophilia
•    The National Center for Missing & Exploited Children. Child Molesters: a Behavioral   Analysis
•    Kort, J. Homosexuality and Pedophilia: The False Link
•    Joyce, A.Psychology of the Pedophile
•    Moya, A. García, R. Infantofilia, pedofilia y hebefilia: hallazgos recientes
•    Cohen, L. Galynker, I. Psychopathology and Personality Traits of Pedophiles
•    Frances, A. MD. DSM5 and Sexual Disorders
•    Finkelhor, D. Victimología infantil
  • Safarik, Mark. Criminal Investigative Analysis
  • Ressler, R. Asesinos en serie
  • The FBI Law Enforcement Bulletin

viernes, junio 29, 2012

RELACIÓN DE PAREJA: DEPENDENCIA NORMAL VS DEPENDENCIA PATOLÓGICA

En toda relación de pareja es necesario cierto grado de dependencia para mantener unido el vínculo.  Sin embargo la dependencia puede convertirse en problema cuando un cónyuge necesita recibir constantemente manifestaciones de afecto por parte del otro.

La diferencia entre una "dependencia normal" en una relación de pareja y una "dependencia patológica" es más una cuestión de cantidad que de calidad, es decir: a todos nos gusta estar con nuestra pareja pero el dependiente necesita estar todo el tiempo con su pareja. A todos nos gusta tener a nuestra pareja para nosotros, pero el dependiente quiere  total exclusividad de su pareja. Cuando una pareja nos deja nos sentimos mal y eso es lógico, pero el dependiente busca de una forma rápida encontrar de nuevo otra pareja.

El DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos) menciona a los trastornos de la personalidad y uno de ellos es el TRASTORNO DEPENDIENTE DE LA PERSONALIDAD.

La persona que padece un Trastorno dependiente de la personalidad necesita de la presencia de los demás para sentirse bien. Así pues,  la ausencia de los demás (padres o pareja) genera un estado mental muy temido que es el de vacío. Por ello tiende a fusionarse con el otro y sufre las separaciones y rupturas de forma dramática y busca en los demás la validez que él no tiene. Pueden ser personas competentes a la hora de enfrentarse a las responsabilidades del mundo adulto pero se apoyan en el otro para conseguir hacerlas con seguridad. 

Existen otros Trastornos de la Personalidad en los que existen síntomas de dependencia, entre ellos el TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD donde las personas no han desarrollado un sentido sólido de su identidad, son dependientes y exigentes, buscan constantemente la aprobación de los demás para mantener su estabilidad y se vincula a los otros de forma desesperada como queriendo fusionarse con ellos, sufren gran sentimiento de vacío y desesperación en las rupturas y el TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD debido a su gran sensación interna de vacío mantienen relaciones interpersonales como fuente de apoyo, ayuda y aprobación y se muestran aterrorizados ante la soledad y el aislamiento.



Siempre hay que tener un cuenta que los trastornos psicológicos o psiquiátricos son de mucho cuidado y hay que llegar a un diagnóstico luego del estudio de la vida de la persona, ya que se corre el peligro de etiquetarlo y de perder información crucial para su tratamiento.




Revictimizacion Judicial en Abuso Sexual Infantil (Gentileza de @Carolabs y de @lezcanodaniela)


Una sordera perversa
Añadir leyenda
LOS ENCUENTROS QUE PRETENDEN REVINCULAR MUCHAS VECES TERMINAN REVICTIMIZANDO A LOS CHICOS Y CHICAS ABUSADOS.
 
La “revinculación” por orden judicial de niños y niñas que expresan haber sido víctimas de violencia o abuso sexual con el progenitor, al que señalan como agresor, genera cada vez más polémica. Dos reconocidos expertos en la temática, un juez y una psiquiatra infanto-juvenil, advierten sobre los graves riesgos que genera este tipo de medidas en los niños y niñas.
Organizaciones de defensa de los derechos de la niñez advierten sobre los riesgos de “reanudar” el contacto con el padre (o madre) denunciados, cuando existe un proceso penal abierto, pero los casos son complejos. Una ONG que defiende los derechos de la infancia y adolescencia tomó un caso testigo, que tramita en los tribunales de Familia de Lomas de Zamora, para denunciar que en estas situaciones se viola sistemáticamente “el derecho de los niños a ser oídos”. “Se debe interpretar lo que los chicos dicen en distintos ámbitos. Los están poniendo en riesgo”, señaló en diálogo con Las 12 la profesora universitaria Nora Pulido, coordinadora del Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia, una coalición de ONG de todo el país que trabaja para incidir en las prácticas sociales y las políticas en materia de infancia y adolescencia. Pulido, junto a la hermana Martha Pelloni, titular de la Red Infancia Robada; Nora Schulman, directora ejecutiva del Comité de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño (Casacidn); Nora Cortiñas y Mirta Baraballe, de Madres Línea Fundadora, y Norberto Liwski, presidente de la Sección Argentina de la organización Defensa de Niños y Niñas Internacional (DNI), están haciendo el seguimiento de una causa judicial en manos de la jueza del Tribunal de Familia N° 3 de Lomas de Zamora, María Silvia Villaverde. La magistrada ordenó la reanudación del régimen de visitas de tres hermanitos, mellizos de 6 años y una nena de 4, con su papá, a pesar de que los pequeños han hablado en distintos ámbitos –el espacio terapéutico, la escuela, el hospital– verbalizando, con actitudes, y dibujos, sobre situaciones de abuso sexual a las que los habría sometido el progenitor. Los padres están separados desde marzo de 2008. El hombre fue denunciado por abuso sexual contra sus hijos en los días de visita.

Fue sobreseído en primera instancia el año pasado –sin ser indagado ni citadas las terapeutas de los chicos– por el juez Luis Alberto Zelaya, del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 13. La absolución fue ratificada por la Cámara de Apelaciones en lo Penal, sobre la base de informes que generan dudas sobre los hechos: no niegan ni confirman los abusos. Pero el fallo no está firme: la querella presentó un recurso en queja ante la Cámara Nacional de Casación Penal. El expediente está en la Sala N° 4. El Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia está preparando un amicus curiae para presentar ante Casación. El abogado defensor del padre en la causa penal es el ex juez Francisco Trovato, destituido y condenado en su momento por recibir coimas.
Pulido pidió una audiencia con la jueza, en la que le planteó la preocupación de las entidades frente a este proceso de revinculación ordenado por la magistrada.

La jueza Villaverde amenazó a la madre –con cédula judicial– con darle la tenencia al papá si no lleva a los tres niños a las visitas de revinculación. El proceso de revinculación con el padre está supervisado por una psicóloga designada por el Tribunal, en la sede de Avellaneda de la Facultad de Psicología de la UBA, María del Carmen Pérez Caputo. Hasta ahora se hicieron dos encuentros en los que los chicos estuvieron con Pérez Caputo. En el próximo ya se verían con el padre. Tanto la psicóloga como la jueza acaban de ser recusadas por la madre de los niños. Además, la mamá presentó una denuncia contra Villaverde ante la Oficina de Control Judicial de la Suprema Corte bonaerense por supuestas violaciones de los derechos de los chicos. Esta oficina tiene facultades sancionatorias para los magistrados en el ámbito de la provincia. El maltrato institucional padecido por estos niños es alarmante. “La jueza Villaverde ha tomado sucesivas medidas despreocupándose de la integridad psicofísica de niños, que indican haber sido sometidos sexualmente. Lo actuado por la magistrada es exactamente lo contrario a lo que indica imperativamente la Convención Internacional sobre Derechos del Niño. Estos niños son meros objetos de medidas judiciales que obstaculizan la elaboración del trauma en los menores”, expresó el abogado Juan Pablo Gallego, quien acaba de asumir el patrocinio de la mamá. Gallego es el abogado que representó al Comité de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño en el juicio que terminó con la condena por abuso sexual al cura Julio César Grassi.

Los niños no ven a su papá desde diciembre de 2009. La madre fue denunciada penalmente por obstruir el vínculo del padre con los hijos. La jueza Villaverde viene ordenando sistemáticamente la revinculación con el progenitor, pero distintos recursos presentados por los abogados de la madre lograron postergarla. Incluso, a mediados de 2010 la magistrada ordenó que la “revinculación” se hiciera en la Comisaría de Familia de Lomas de Zamora. Y en otras oportunidades dispuso que los chicos fueran trasladados en un móvil policial, pero como los hermanitos se pusieron a llorar cuando una uniformada los fue a buscar a su casa y se negaron a subir al vehículo, el operativo se suspendió. Los abogados de la madre presentaron el 17 de abril en el Tribunal de Familia “prueba nueva” para fundamentar la suspensión de la revinculación, que consiste en testimonios y dibujos de los chicos, y expresiones dichas en la escuela, que darían cuenta de los abusos sexuales. Pero no fueron tenidos en cuenta. Entre otra documentación, figura el cuaderno de comunicaciones de la nena, donde la maestra de jardín le mandó una nota a la mamá y le cuenta que ese día la niña le contó espontáneamente que “mi papá me metía el dedo en la cola”.

La abogada del padre, en la causa de familia, Cristina E. Pibida, alegó que la denuncia de abuso sexual se trata de “una causa fabricada” por la mamá de los chicos, en el marco de un divorcio muy conflictivo, para evitar que su ex esposo vea a sus hijos, y que “no hay ningún elemento para imputar el delito de abuso sexual” a su defendido. “El 90 por ciento de las parejas que tienen problemas posteriores al divorcio siguen este camino de la denuncia por abuso sexual. A mí me lo vienen a proponer mis clientes”, dijo la abogada.
Al rechazar los planteos de la madre, el Tribunal de Familia N° 3 defendió el proceso de revinculación ordenado, en una resolución de noviembre de 2011. En su voto, la jueza Villaverde afirmó que “el mismo tiene como finalidad ayudar a los hijos a estar en contacto con sus padres u otros adultos de la familia, con los que hubo distanciamiento. El revincular tiene que ver con restablecer la paz dentro de la familia; tiene un aspecto educativo, pues les permite a los hijos incorporar la vivencia de que, después de la pelea y aun la guerra, se puede restablecer la paz y continuar la vida. Además, permite a la familia recomponerse sin aclarar lo ocurrido, debido a que en la memoria de cada uno los hechos son absolutamente contradictorios entre sí. En estos casos, el poner el punto final es aliviante y beneficioso para todos, en especial para los hijos”. Los otros dos integrantes del Tribunal, los jueces Roxana del Río y Enrique Quiroga, adhirieron a los mismos fundamentos. Pulido y las terapeutas de los niños fueron al Tribunal para pedir la suspensión del proceso de revinculación: esgrimieron el derecho de los niños a ser oídos. Los integrantes del Tribunal de Familia nunca los escucharon. El proceso de revinculación está por el momento suspendido –por las recusaciones que deben resolverse–, pero la medida no fue cancelada.

 

Lo que no se puede inventar

La psiquiatra infanto-juvenil y psicóloga Irene Intebi es una referente en el tema. Presidenta de la Sociedad Internacional para la Prevención de Abuso Sexual Infantil (Ispcan, por su sigla en inglés), se refirió al problema de las revinculaciones.

Un nene o nena pequeño que manifiesta situaciones de abuso sexual, a través de palabras, dibujos, gestos, ¿puede llegar a inventarlas?

–No diría que un nene o nena pequeño que manifiesta situaciones de abuso sexual, a través de palabras, dibujos, gestos, las pueda inventar. La cuestión es que estos indicadores de sospecha de abuso sexual tienen que ser evaluados por profesionales especializados en el tema para determinar la factibilidad de que el niño o niña pequeño/a esté describiendo experiencias de su vida o si está manifestando con el nivel de lenguaje o de grafismo de la etapa evolutiva en la que se encuentra situaciones que podrían parecer abusivas pero no lo son o si la persona adulta que observa los indicadores o escucha el relato, interpreta de manera errónea sus observaciones.

Hay organizaciones de padres alejados de sus hijos que sostienen que les pueden lavar el cerebro las madres para perjudicarlos en divorcios conflictivos y hablan de la existencia del llamado síndrome de alienación parental (SAP). ¿Está probado científicamente que existe el SAP?

–El SAP no es un síndrome científicamente aceptado. Es un término acuñado por Richard Gardner, profesor de psiquiatría infantil en la Facultad de Medicina y Cirugía (College of Physicians and Surgeons) de la Universidad de Columbia, que ejerció la práctica privada en Creskill, Nueva Jersey (EE.UU.), dedicándose hasta la fecha en que se suicidó (2003) a la psiquiatría infantil y forense, mayormente como perito de parte por la defensa de los agresores en casos de sospecha de abusos sexuales. Sus trabajos han sido cuestionados por colegas e investigadores debido a que sus afirmaciones no se basan en métodos de investigación estandarizados y a que no han sido sometidos a estudios empíricos, a investigación o a verificación por parte de otros especialistas. A pesar de ello, ha sido ampliamente citado en el ámbito judicial de muchos países. En mi opinión, la difusión de sus conceptos se debe a que coinciden con los estereotipos y los prejuicios que sostienen la negación y la invisibilización de las agresiones sexuales a niños y niñas.

Hay jueces que ordenan la revinculación de los niños con su padre denunciado sin sentencia firme. ¿Qué le parece ese tipo de medidas?

–La revinculación con una figura parental acusada de haber cometido abusos sexuales o de tener actitudes maltratantes hacia los hijos o hacia la mujer no es algo que debe hacerse a la ligera. Por el contrario, requiere una evaluación minuciosa, hecha por especialistas en temas de violencia hacia los/as niños, de la denuncia, de la factibilidad de que haya ocurrido y una recomendación fundamentada acerca de los beneficios y de las desventajas que podría acarrear. La fundamentación debería apoyarse en indicadores observables para cada caso en particular. No puede justificarse con vaguedades y opiniones al estilo de “sea como sea éste/a es el padre/madre que le tocó”, “todo/a niño/a necesita una familia y no importa cómo es ésta”, etc. Tampoco puede fundamentarse la revinculación en las necesidades y/o deseos de la persona que agredió a la nena o al nene. El adulto puede querer recuperar el vínculo con su hijo/a por diversos motivos que, en los casos en los que no ha habido una intervención terapéutica, raramente tienen que ver con reparar el daño producido. Por ejemplo puede querer demostrar a su grupo social que el abuso no ocurrió porque se le permite visitar a la hija o puede percibir la revinculación como una “batalla” ganada al adulto/a protector/a. Por otro lado, en caso de que los/as especialistas consideren que las agresiones han ocurrido, a nivel internacional está totalmente desaconsejada la revinculación entre un niño/a y un/a adulto/a o adolescente agresor/a que no ha recibido tratamiento específico en relación con las agresiones y que no haya tomado conciencia de los motivos y de los mecanismos que lo/a llevan a cometer las agresiones.

¿Qué impacto tiene en los chicos?

–Una revinculación que no tenga en cuenta las cuestiones señaladas puede ser altamente traumática para los/as niños/as, provocando la aparición o reaparición de comportamientos y dificultades que surgen ante situaciones traumáticas, incentivando los temores generalizados y la sensación de indefensión ante la falta de respuesta del sistema, por un lado, y, por el otro, ante la desautorización de la actitud cuidadora de los/as adultos/as no agresores/as por parte de un sistema que debería proteger al niño/a.

Los jueces alegan que no hay riesgo para los chicos porque se realiza la revinculación con la presencia de una psicóloga designada por el tribunal...

–Es posible que la presencia de una psicóloga del tribunal impida que ocurra cierto tipo de agresiones sexuales, por ejemplo las agresiones en las que hay contacto físico entre el agresor y su víctima. Pero no se pueden impedir las agresiones –sexuales y/o emocionales– en las que no hay contacto físico, como por ejemplo, la manipulación y la coerción emocional o la intimidación mediante la utilización de frases o “códigos” compartidos sólo por el agresor y la víctima. La psicóloga del tribunal tampoco podrá impedir la reactivación de vivencias traumáticas previas o posteriores a los encuentros. Por otro lado, debido a la cantidad de casos que cada psicóloga del tribunal tiene que atender, puede suceder que no pueda estar presente durante la totalidad del encuentro aun cuando la indicación del juez lo recomiende. Es importante que los/as jueces/zas que indican la revinculación tengan en cuenta esta posibilidad y dispongan de estrategias para evitar que así suceda.

Hay casos complejos en los cuales el denunciado resulta absuelto, pero los chicos siguen expresando rechazo a ver al padre o expresando de todas formas síntomas de que han sido abusados. ¿Cómo se deberían resolver esos casos?

–Es importante tener en cuenta que en los casos de abuso sexual infantil y de violencia contra niños y niñas en general la intervención adecuada se basa en la necesidad de proteger a la víctima de la reiteración de las agresiones, de reparar el daño causado por la situación de violencia crónica y de penalizar el o los delitos que puedan haber ocurrido. Si bien la penalización es un aspecto importante en el proceso de reparación, el paso fundamental es proteger a los/as niños/as de todas las formas de maltrato. Es probable que no existan pruebas contundentes para condenar a una persona sospechada de haber cometido abusos sexuales. La imposibilidad de penalizar significa solamente que no se pudo comprobar el delito y/o la autoría. No es equivalente a que el o los hechos no hayan ocurrido. En los casos en los que los chicos siguen expresando rechazo a ver al padre o persisten indicadores de abuso, es necesario que especialistas en el tema investiguen la posibilidad de que hayan ocurrido otras formas de maltrato y/o existan otras causas valederas que expliquen las actitudes de los/as niños/as.

Las revinculaciones desde adentro

“Los abusadores y sus defensores saben que si logran algún tipo de contacto directo con las víctimas, la posibilidad de influenciarlas e intimidarlas es inmediata y la impunidad está prácticamente asegurada”, indicó el juez Carlos Rozanski. “Esa clase de medidas no sólo son de gran crueldad, sino que además violan los derechos de las víctimas”, afirmó. Integrante del Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata, que juzgó y condenó por genocidio al represor Miguel Etchecolatz y al capellán Christian von Wernich, Rozanski viene desde hace muchos años estudiando la problemática del abuso sexual infantil y su tratamiento en la Justicia. Es autor del libro Abuso sexual infantil, ¿denunciar o silenciar? y de una ley que impuso el uso de cámara Gesell para que los niños abusados brinden su testimonio en la Justicia en ese ámbito una sola vez y se evite su revictimización.

¿Por qué se promueven las revinculaciones?

–Son estrategias defensivas surgidas a partir de los avances de los últimos 20 años en la materia. Como se hace cada vez más difícil sostener discursos que descalifiquen a las madres y a los profesionales que validan los relatos, y por supuesto a los niños, se piden a los jueces estas “revinculaciones”.
Los abusadores y sus defensores saben que si logran algún tipo de contacto directo con las víctimas, la posibilidad de influenciarlas e intimidarlas es inmediata y la impunidad está prácticamente asegurada.

¿Es difícil probar el abuso sexual infantil?

–No, en mi opinión, eso es un mito. Lo verdaderamente difícil es lograr operadores que les crean a las víctimas y sobre todo que instrumenten mecánicas de intervención que no dañen a las criaturas, que no las silencien y que además no toleren que en su estrategia los acusados y sus defensas denigren y destruyan a sus madres. Las víctimas son un libro abierto. El secreto es leerlo adecuadamente y sin dañarlas. Para eso, lo que hace falta es contar con funcionarios judiciales comprometidos con la temática y la verdadera defensa de los derechos de los niños. Si quienes intervienen tienen esas características, las víctimas son protegidas, los abusos cesan y los abusadores son condenados.

¿Se inventan causas de abuso sexual infantil?

–Eso también es un mito propiciado por los abusadores y quienes se enriquecen con las defensas de esos casos. Está demostrado en el mundo que la inmensa mayoría de las denuncias son ciertas, que hasta cierta edad los niños son incapaces de mentir o fabular sobre situaciones sexuales no vividas.

¿Es sencillo determinar cuando son inventadas?

–Por supuesto, precisamente en la etapa en la que estarían en condiciones de inventar alguna historia de ese contenido, eso es fácil de advertir y no causa mayores perjuicios. Nadie es condenado por el “invento” de un chico. Eso también es un mito interesado.

En los últimos años se produjo un ataque a los peritos que validaban los abusos sexuales infantiles. ¿Cómo impactó esta situación en las causas judiciales?


–También ha sido una estrategia que dio buenos resultados a sus autores. Esos ataques también son una reacción a los avances y provocan a diario no sólo temor individual al profesional atacado y cuestionado, sino que además funcionan como un mensaje de terror al resto de los colegas. Es como un aviso mafioso de lo que le puede pasar a quien se atreva a validar casos de abuso

jueves, abril 12, 2012

MALTRATO DE PAREJA

Constituyen todas las formas de abuso entre una pareja, en un contexto de desequilibrio de poder   en las que se realizan conductas por acción u omisión que producen daño físico y/o psíquico.  Los tres tipos de agresión generalmente se encuentran al mismo tiempo y su intensidad puede variar.  

El tiempo en el que se dan las máximas expresiones de violencia física es cuando la pareja se encuentra en la intimidad de su casa. El agresor -consciente que su actuar es incorrecto- procesde a agredir a su pareja de manera privada, cuidándose de que no hayan testigos y siempre va a "justificar" su violencia haciendo sentir culpable a la víctima.
En la dinámica de la pareja uno adopta una conducta agresiva y su objeto es causar daño y la otra persona es víctima de la conducta violenta y pasa a ser la persona sometida.  Existe una violencia desigual, unidireccional e íntima. El violento defiende su superioridad y el otro la acepta y se somete. El agresor encuentra en la víctima una persona que justifica el ser maltratada y lo comprende y perdona al agresor permaneciendo a su lado. 

Esta manera de actuar frente al maltrato puede parecer irracional y hay que entender que es producto del terror que tiene la víctima de enfrentarse a su agresor.  Deben saber que existen mecanismos en todos los Estados que garantizan la integridad de la persona que quiere salir de este círculo de violencia.


Maltrato Infantil

Toda acción u omisión que lesione o pueda lesionar al niño, interfiriendo su óptimo desarrollo físico, psíquico, emocional y social (Querol)
 Variedades:
  žAbuso físico
  žAbuso sexual
  žAbuso emocional
 ¡Hostilidad verbal crónica
 ¡Bloqueo de las iniciativas
žTestigos de violencia
  žAbandono físico
  žAbandono emocional
 ¡Falta de respuesta a las nececidades afectivas
 
FACTORES PRECIPITANTES:
 


FACTORES CONDICIONANTES:
    SIGNOS EN LOS NIÑOS:
žLlanto fácil
žCambios bruscos en la conducta
žLlegar temprano a la escuela y retirarse último       Ausentismo escolar
žConducta agresiva o destructiva
žDepresión crónica
žRetraimiento
žConocimiento sexual y conducta inapropiada para la edad
žConducta extremadamente sumisa
žIrritación, dolor o lesión en zona genital
žTemor al contacto físico
 
SIGNOS DENTRO DE LA FAMILIA:
žAislamiento social
žRelaciones sexuales insatisfechas
žDiscordia conyugal
žInversión de roles