Constituyen todas las formas de abuso entre una pareja, en un contexto de desequilibrio de poder en las que se realizan conductas por acción u omisión que producen daño físico y/o psíquico. Los tres tipos de agresión generalmente se encuentran al mismo tiempo y su intensidad puede variar.


En la dinámica de la pareja uno adopta una conducta agresiva y su objeto es causar daño y la otra persona es víctima de la conducta violenta y pasa a ser la persona sometida. Existe una violencia desigual, unidireccional e íntima. El violento defiende su superioridad y el otro la acepta y se somete. El agresor encuentra en la víctima una persona que justifica el ser maltratada y lo comprende y perdona al agresor permaneciendo a su lado.
Esta manera de actuar frente al maltrato puede parecer irracional y hay que entender que es producto del terror que tiene la víctima de enfrentarse a su agresor. Deben saber que existen mecanismos en todos los Estados que garantizan la integridad de la persona que quiere salir de este círculo de violencia.